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Ocho lecciones del COVID-19 para guiar nuestra respuesta climática

La respuesta global de la pandemia en curso puede enseñarnos cómo deberíamos y no deberíamos responder la crisis climática. Y lo más importante aún, demuestra que podemos hacer algo.

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Covering Climate Now logoThis is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.

Hace apenas unos meses, los viajes y el comercio atravesaban el mundo, la investigación científica se desarrollaba sin interrupciones, los agricultores accedían a los mercados globales y, para muchos, la crisis climática parecía lejana e insuperable. Desde entonces, millones de personas han sido infectadas con el nuevo coronavirus y más de 2 millones de personas han muerto por la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). La crisis climática permanece lejos de la mente de la gente frente al desastre actual, pero su progreso no se ha detenido.

“Mucha gente podría preguntarse, ¿Por qué estamos teniendo una conversación sobre el cambio climático cuando todo lo que podemos pensar es en nuestra pandemia actual?”, dijo Katharine Hayhoe, científica atmosférica de la Universidad Tecnológica de Texas en Lubbock. “Con el cambio climático, es como si estuviéramos donde estábamos con la pandemia hace 4 [o más] semanas atrás”.

Las respuestas de los países a los brotes de COVID-19 han variado desde rápidas, decisivas y con visión de futuro hasta demoradas, contradictorias y reaccionarias. En un webinar organizado por el Trinity College Dublin (TCD) en Irlanda el 7 de abril 2020, los expertos en clima discutieron lo que las respuestas globales a la pandemia en curso pueden enseñarnos sobre lo que se necesita para actuar sobre el cambio climático de una manera eficaz y equitativa. Aquí hay ocho conclusiones de la discusión.

1. Necesitamos un cambio transformador

Un informe de las Naciones Unidas de 2019 pidió un cambio transformador para abordar la pérdida de biodiversidad en picada en todo el mundo. Dicho cambio incluiría prácticas corporativas responsables, desincentivando prácticas insostenibles como la deforestación y la producción de combustibles fósiles, y fortaleciendo las iniciativas de políticas ecológicas, dijo la ecologista Jane Stout de TCD.

“Y se podría decir que esta pandemia ha creado un cambio transformador. No planeado, pero transformador de todos modos”, dijo Stout. “Nos ha demostrado que la sociedad puede cambiar. La forma en que vivimos y trabajamos puede cambiar. La gente no tiene que estar viajando todo el tiempo. Hay más trabajo a distancia. Hay más conexión con la naturaleza en nuestro tiempo libre”.

Imagen animada de emisiones de NO2 en Europa
Las concentraciones de dióxido de nitrógeno se redujeron drásticamente en Europa a medida que el continente cerró durante la pandemia de coronavirus. La mayor parte del cambio se debió a una menor producción industrial. Créditos: contiene datos de Copernicus Sentinel modificados (2019-2020), procesados por KNMI/ESA

Pero, agregó Hayhoe, la pandemia ha demostrado que “es la industria, no las elecciones personales” las que tienen el mayor impacto en la crisis climática. “Incluso si nosotros, como individuos, hiciéramos todo lo posible para reducir nuestra huella de carbono, para vivir dentro de nuestros límites personales, eso en sí mismo como individuos no sería suficiente para solucionar ni la crisis ecológica ni la crisis climática. Y es por eso que necesitamos un cambio en todo el sistema”.

2. Necesitamos la biodiversidad para mantenernos saludables

“La investigación ha demostrado que la alta biodiversidad reduce el riesgo de enfermedades por vectores animales en las poblaciones humanas”, dijo Stout. Muchas especies han estado perdiendo hábitat rápidamente debido a la deforestación y las continuas temperaturas más cálidas que el promedio, agregó Hayhoe. Estos animales han sido empujados hacia áreas pobladas por humanos, lo que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas.

“Por ejemplo”, dijo Stout, “en las enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas, donde hay una gran diversidad de vertebrados salvajes en un área en particular, los mosquitos y las garrapatas se alimentan de ellos en lugar de nosotros. Se alimentan de esta diversidad de huéspedes, la mayoría de los cuales son en realidad reservorios pobres para los patógenos. Esto da como resultado tasas de infección más bajas en humanos”.

3. Necesitamos invertir en la naturaleza

La preservación de los hábitats costeros ahorraría dinero a las comunidades por daños a la propiedad relacionados con el aumento del nivel del mar y las tormentas tropicales. Las granjas perderían menos cosechas debido al aumento de las inundaciones. Las tecnologías de energía verde podrían impulsar las economías mediante la producción de empleo y las inversiones de mercado.

“A mucha gente no le gusta la idea de monetizar la naturaleza”, dijo Stout. “Pero no se trata solo de monetizar. Se trata de una luz de esperanza y mostrar el valor de la naturaleza para que tengamos esas voces, para que tengamos ese poder, para reconstruir una economía de una manera diferente”.

4. Necesitamos cerrar la distancia psicológica

El mayor mito del cambio climático, dijo Hayhoe, es que el problema no nos afectará como individuos. Este mismo tipo de distancia psicológica se observó en muchos países que aún no habían visto casos del nuevo coronavirus. “La salud y la seguridad de nuestra familia, nuestros seres queridos, nuestros amigos, nuestra comunidad, las personas y los lugares que nos importan”, dijo Hayhoe, “eso es lo que pone en riesgo la pandemia, y eso es exactamente lo que pone en peligro el cambio climático también”.

5. Necesitamos hacerlo personal

Los científicos y comunicadores climáticos pueden ayudar a la población en general a cerrar la distancia psicológica a través de historias efectivas y contraargumentos sobre las consecuencias del cambio climático, dijo el profesor de humanidades de TCD, Michael Cronin.

Imagen de satélite mostrando locaciones de los incendios en Australia
Esta imagen del satélite Aqua 5 de la NASA en enero de 2020 muestra ubicaciones de quema activa en Australia (rojo) y humo de incendios forestales a la deriva sobre el Océano Pacífico. Créditos: NASA

“Me impresionaron los incendios forestales en Australia, donde estaban sucediendo cosas terribles, cientos de miles de hectáreas de arbustos estaban siendo destruidas. Pero es cuando los koalas ocuparon un lugar central cuando, de repente, obtuviste este tipo de resonancia global”.

“Las personas que están empeñadas en destruir el planeta son sumamente buenas en el uso de formas particulares de retórica…. Entonces me parece que [los activistas climáticos deben] regresar y educarnos en las artes retóricas de los antiguos como una forma de lidiar con la crisis actual”.

6. Las pequeñas empresas necesitan ayuda para realizar grandes cambios rápidamente

Cierres generalizados de escuelas y empresas han sido necesarios para frenar la propagación del COVID-19, pero esas acciones también han dejado sin trabajo a millones de personas y han amenazado la supervivencia de las pequeñas empresas.

“Esta es toda una comunidad, toda una franja de nuestra población, que siente que se enfrenta a la aniquilación por el cambio climático”, dijo Darragh McCullough, periodista y granjero del este de Irlanda. En las últimas semanas, la granja de McCullough y muchas otras han tenido que adaptarse debido a que los mercados mundiales, el comercio, y las políticas de viajes cambiaron sin previo aviso. Muchos temen una aniquilación económica similar de las soluciones climáticas que amenazan sus medios de vida.

“Los agricultores están más que dispuestos a aceptar alternativas”, dijo McCullough, pero necesitan apoyo durante la transición. “Estamos llegando”, agregó, “pero me di cuenta de que mucha gente habla de: ‘Bueno, agricultores, ¿por qué no intentan esto o por qué no cambian lo que siempre han estado haciendo y probar una nueva forma [de mitigar el cambio climático]?’ No es muy fácil”.

7. Necesitamos una transición justa

Mientras delineamos el cambio transformador necesario para el clima, debemos asegurarnos de que la transición sea justa y equitativa para los trabajadores, dijo McCullough. En Europa, el Reino Unido y los Estados Unidos, las personas negras y los pueblos nativos e indígenas están muriendo por causas relacionadas con el COVID-19 en tasas mucho más altas que las personas blancas. Además, las personas económicamente vulnerables se ven obligadas a trabajar en condiciones cada vez más peligrosas o perder el sueldo que necesitan para alimentar a sus familias. El clima cambiante pone en riesgo a estos mismos grupos.

Tanto en la pandemia actual como bajo el cambio climático, “los trabajadores migrantes son algunos de los trabajadores más vulnerables de cualquier economía”, dijo McCullough. Se han considerado esenciales para el sector agrícola, pero se les ofrece poca o ninguna protección. “Ya sea en Irlanda, Estados Unidos o cualquier otro lugar, tienden a estar en la parte inferior del montón económico con salarios mínimos con apoyos mínimos”.

“Los más pobres de la sociedad serán los que más sufrirán”, agregó McCullough, por lo que un cambio drástico y transformador necesitará un sistema de apoyo establecido de antemano para los miembros más vulnerables de la sociedad.

8. Podemos arreglar esto

La pandemia de coronavirus “nos ha demostrado que los gobiernos pueden implementar políticas socialmente impopulares en interés del bien público y en detrimento de la economía”, dijo Stout. “Está demostrado que podemos responder a una crisis cuando lo necesitamos. Y el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son crisis globales que también amenazan la salud humana”. La sociedad ahora necesita responder a la crisis climática con la misma urgencia y en la misma escala integral.

“Lo que esta pandemia ha traído a casa”, dijo Hayhoe, “es que todos somos parte de este sistema interconectado. Cuidar la biodiversidad, cuidar la integridad de nuestros ecosistemas, cuidar nuestros límites planetarios y los límites de los recursos que podemos utilizar y, por último, pero no menos importante, preocuparnos por el cambio climático, el gran multiplicador de amenazas, solo tiene que ser una cosa. Y esa única cosa es un ser humano que vive en el planeta Tierra”.

Kimberly M. S. Cartier (@AstroKimCartier), Escritora de Eos

Esta historia es parte de la semana de cobertura 2020 de Covering Climate Now centrada en Soluciones Climáticas, para conmemorar el 50 aniversario del Día de la Tierra. Covering Climate Now es una colaboración periodística global comprometida con el fortalecimiento de la cobertura de la historia del clima.

This translation was made possible by a partnership with Planeteando. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando.

Text © 2021. AGU. CC BY-NC-ND 3.0
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