Fuente: Journal of Geophysical Research: Biogeosciences
This is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.
Desde 1997, la NASA ha aterrizado exitosamente cinco rovers en Marte. Los rovers han enviado información que indica que la vida no podría sobrevivir en la superficie de Marte; sin embargo, no sabemos si la vida persiste debajo del suelo. Para que la vida subterránea en Marte, o cualquier sitio, sobreviviera, los microbios deberían de convertir (o fijar) elementos de su forma inorgánica a una forma utilizable, orgánica. Esta habilidad, conocida como litoautotrofía, también es útil para bacterias en la Tierra, especialmente para las que viven en las cuevas. Estos ambientes de caverna frecuentemente carecen de nutrientes por la ausencia de luz y material orgánico apreciable en la superficie.
En un nuevo artículo, Selensky et al. tratan de entender de manera más cercana si la vida extraterrestre en el subsuelo podría existir explorando el ciclo de carbono en las cuevas de lava del Parque Nacional “Lava Beds” en California. Conforme la lava fluye de un volcán, se forma una corteza rígida mientras que el magma sigue fluyendo en el interior, creando conductos huecos. Debido a que los conductos de lava se forman por actividad volcánica, se asume que existen en otros sitios del Sistema Solar, convirtiéndolos en modelos valiosos para la espeleología planetaria.
En California, los autores examinaron las fuentes de carbono utilizadas por las bacterias de las cavernas que viven en biopelículas (coloridas comunidades microbianas en las paredes de las cavernas), espeleotemas y suelo. Compararon las firmas de isótopos de carbono en los ácidos grasos bacterianos con las fuentes de carbono fuera de la cueva.
Los investigadores descubrieron que los ácidos grasos producidos por la Actinobacteria en las biopelículas tienen firmas isotópicas que no podrían derivar de fuentes externas. En otras palabras, las bacterias fijan carbono in situ. En contraste, las bacterias de otros rasgos de la cueva, como los espeleotemas, asimilan el carbono orgánico derivado de la superficie.
Los resultados sugieren que algunas bacterias en los ecosistemas de cueva basáltica fijan su propio carbón, lo cual indica que los microbios sobreviven independientemente del ambiente en superficie. Los descubrimientos desafían el paradigma de que la microbiota de caverna subsiste de los aportes superficiales. Además, los autores dicen que las conclusiones tienen implicaciones positivas para el estudio de vida extraterrestre. (Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, https://doi.org/10.1029/2021JG006430, 2021)
—Aaron Sidder, Escritor de ciencia
This translation by Daniela García Ramírez, with editing by Edith Emilia Carriquiry Chequer (@eecarry), was made possible by a partnership with Planeteando. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando.