El colapso de la plataforma de hielo de Conger en la Antártida Oriental a principios de este año fue capturado en imágenes satelitales de Landsat y MODIS (espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada). "Las plataformas de hielo en la Antártida Oriental eran algo que siempre considerábamos bastante estable. Así que nos sorprendió un poco ver el colapso de la plataforma Conger, incluso si se trataba de una plataforma de hielo relativamente pequeña", dijo el científico polar Jonathan Wille. Crédito: Catherine Colello Walker

This is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.

El mes pasado, la Antártida tuvo uno de los colapsos de plataforma de hielo más significativos desde Larsen B en 2002.

La plataforma de hielo Conger, que es del tamaño de Hong Kong, en la Antártida Oriental se desmoronó abruptamente a finales de marzo. El colapso ocurrió poco después de que una explosión de aire caliente disparara las temperaturas del Este de la Antártida 40°C por encima de lo normal.

Justo antes del colapso, un tipo particular de tormenta, un río atmosférico,  arrasó el continente, y los científicos sospechan que la tormenta jugó un papel en el desprendimiento. La plataforma de hielo Conger “ya estaba en camino hacia el colapso, y parecía que esto podría haber sido la gota que derramó el vaso”, dijo Jonathan Wille, climatólogo polar y meteorólogo de la Universidad de Grenoble Alpes.

Trece de los 21 eventos de desprendimiento entre los años 2000 y 2020 en la península ocurrieron dentro de los 5 días después de un río atmosférico.

Wille es parte de un equipo que publicó nuevos hallazgos este mes sobre los efectos de los ríos atmosféricos en las plataformas de hielo de la Antártida Occidental. Aunque es demasiado pronto para decir qué exactamente llevó al colapso de Conger, que está en el otro lado del continente y había estado desintegrándose durante años, una nueva investigación de Wille sugiere que los ríos atmosféricos coincidieron con muchos de los eventos de desprendimiento pasados en la región más vulnerable del Continente Blanco, la Península Antártica.

La investigación encontró que 13 de 21 eventos de desprendimiento en la península entre agosto y marzo durante los años 2000 a 2020 ocurrieron dentro de los 5 días después de un río atmosférico.

“Cuando las plataformas de hielo colapsan, los glaciares que se alimentan de ellos se aceleran y contribuyen al aumento del nivel del mar”, dijo el glaciólogo y científico del clima Alexander Robel del Instituto de Tecnología de Georgia.

La mayoría de las plataformas de hielo en la Antártida se están reduciendo, y la capa de hielo de la Antártida ya ha contribuido con unos 7.4 milímetros al aumento del nivel del mar entre 1992 y 2020, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

Una tormenta perfecta

“Este nuevo estudio indica que tales eventos anómalos de derretimiento son causados casi exclusivamente por ríos atmosféricos.”

Los ríos atmosféricos ocurren en todo el mundo, pero traen una tormenta perfecta a la frágil península antártica. Las tormentas traen grandes cantidades de humedad y calor y producen lluvias extremas, nieve, vientos azotadores y temperaturas inusualmente cálidas, causando derretimiento y fractura en el hielo.

Los científicos tienen una creciente apreciación de los eventos extremos que pueden tener consecuencias desproporcionadas. Un estudio encontró que eventos inusuales de derretimiento eran necesarios para iniciar un gran colapso de la plataforma de hielo semanas o meses después. “Este nuevo estudio indica que tales eventos de derretimiento anómalos son causados casi exclusivamente por ríos atmosféricos”, dijo Robel, quien no estuvo involucrado en el trabajo.

Este río atmosférico, que se muestra como una corriente de nubes que fluye de arriba a abajo a la izquierda, barrió los restos de las plataformas de hielo Larsen A y B de la Antártida el 25 de enero de 2008. El contorno de la Península Antártica se dibuja para mostrar su ubicación bajo las nubes. La punta de América del Sur se encuentra en la parte superior de la imagen. Crédito: Jonathan Wille

El último estudio se basó en un algoritmo hecho a medida que detecta los ríos atmosféricos. Los investigadores estudiaron observaciones satelitales y utilizaron un modelo climático regional para identificar 21 eventos de desprendimiento en Larsen A y B entre 2000 y 2020.

Los ríos atmosféricos tocan tierra en la Península Antártica alrededor de 1 a 5 veces por verano austral, y de los 21 eventos de desprendimiento identificados, un río atmosférico precedió a 13 de ellos dentro de 5 días.

El grupo también analizó el colapso de Larsen A en 1995 y el desprendimiento de Larsen C en julio de 2017 y encontró ríos atmosféricos intensos que preceden a ambos. El trabajo fue publicado en la revista Communications Earth and Environment este mes.

Thwaites no está amenazado por los ríos atmosféricos

Los ríos atmosféricos ayudan a proteger el glaciar Thwaites cubriéndolo de nieve.

Aunque los hallazgos son el primer estudio sistemático de ríos atmosféricos en una historia de 2 décadas en la Península Antártica, no está claro cómo los hallazgos se relacionan con otras regiones, incluyendo Conger. Incluso la cercana plataforma de hielo Wilkins, que se encuentra en la península, no pudo ser estudiada debido a las nubes que oscurecen las imágenes satelitales.

En otras partes del continente, el glaciar Thwaites, conocido como el Glaciar del Juicio Final, es particularmente inestable y podría provocar 65 centímetros de aumento del nivel del mar. Allí, los ríos atmosféricos protegen la capa de hielo del derretimiento de la superficie cubriéndola con nieve, dijo Michelle Maclennan, candidata al Ph.D. en ciencias atmosféricas y oceánicas en la Universidad de Colorado Boulder.

Las masas de hielo fracturadas a lo largo de la Península Antártica después de un fuerte río atmosférico en enero de 2008. Crédito: Jonathan Wille

Esta investigación muestra que los científicos necesitan una mejor comprensión de los eventos que cambian rápidamente en las plataformas de hielo, dijo la glacióloga Helen Amanda Fricker del Instituto Scripps de Oceanografía, quien no participó en el trabajo. Hacerlo es vital para los modelos predictivos.

Hasta entonces, dijo Wille, los científicos necesitarán seguir los efectos en tiempo real.

“Ahora, en el futuro, cuando veamos que los ríos atmosféricos se dirigen hacia la Antártida, especialmente los que son realmente poderosos, debemos prestar atención”, dijo. “Y ver qué pasa después.”

—Jenessa Duncombe, Escritora de Eos

This translation by Amira Maldonado Hernández and edited by Anthony Ramírez-Salazar (@Anthnyy) was made possible by a partnership with Planeteando. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando.

Text © 2022. AGU. CC BY-NC-ND 3.0
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