Ciudadanos mayores en una zona rural toman parte de un mapeo. El mapa está al centro de la foto, y cinco ciudadanos miran cómo uno de ellos dibuja el mapa.
Personas mayores participan en un taller de mapeo en Kigezi Highlands en Uganda. Crédito Violet Kanyiginya

This is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.

Las personas mayores se encuentran entre un grupo de voluntarios que ayudan a construir una imagen del riesgo geológico en una región montañosa altamente poblada de Uganda. Los datos localizados de esta iniciativa tienen como objetivo identificar comunidades vulnerables a deslizamientos de tierra e inundaciones y a generar mejores sistemas de alerta temprana.

Las tierras altas de Kigezi es una región tropical en el suroeste de Uganda que ha experimentado un crecimiento demográfico significativo en las últimas décadas. Los suelos fértiles atraen a los agricultores de subsistencia, que normalmente cultivan papas, frijoles trepadores y sorgo, que se utiliza para hacer una bebida local popular.

Los deslizamientos de tierra y las inundaciones son parte de la vida cotidiana en Kigezi, ya que las empinadas laderas de las montañas Virunga y las precipitaciones anuales de entre 1200 y 1300 milímetros provocan altas tasas de erosión. Hoy en día, la amenaza crece a medida que los agricultores cultivan las laderas que históricamente habían sido tierras de pastoreo y la infraestructura se expande. Los paisajes están cada vez más fragmentados y más personas viven en las inmediaciones de los peligros.

“La mayoría de los agricultores en las tierras altas de Kigezi han perdido cosechas durante la temporada de lluvias, y eso conlleva un alto riesgo de hambruna”, dijo Violet Kanyiginya, geocientífica de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Mbarara en Uganda, que actualmente trabaja en el Museo Real de África Central en Bélgica.

Kanyiginya coordina un proyecto para rastrear los riesgos de peligros en la región de Kigezi, que presentó en la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias de 2022.

“Ser un geo-observador me ha hecho famoso en la comunidad, esto me ayudó a ganar incluso las campañas políticas que acaban de concluir”

En 2019, el equipo de Kanyiginya colaboró ​​con el comité de gestión de desastres del distrito para identificar las parroquias de Kigezi que enfrentan los riesgos más altos. Designaron a 15 “geo-observadores” de las comunidades locales que fueron capacitados para reportar información sobre ocho peligros naturales diferentes utilizando una aplicación de teléfono inteligente. En 2020, el equipo se amplió para incluir “observadores de ríos”, que registran los niveles de flujo diarios en ocho áreas de captación diferentes.

Una vez que los geo-observadores se enteran de los incidentes, a menudo a través de contactos en sus comunidades, viajan al sitio para tomar fotos y determinar los detalles, incluido el tipo de peligro, cuándo ocurrió y la escala del área afectada. En los primeros 24 meses, los geo-observadores identificaron 266 peligros naturales, siendo los deslizamientos de tierra el mayor riesgo.

A cada geo-observador se le proporciona un teléfono, datos móviles y dinero para cubrir los costos de transporte. Fundamentalmente, dijo Kanyiginya, no se les paga por su tiempo. “Queremos que la gente local sea dueña de [estos] datos y sientan que [son] suyos”, explicó.

Los residentes de Kigezi citan varios motivos para involucrarse en el proyecto, siendo el deseo de convertirse en un portavoz de la comunidad un hilo común. “Quería que el mundo supiera sobre los desastres en nuestra comunidad”, dijo un geo-observador en una conversación con el equipo del proyecto. Otro compartió que “ser un geo-observador me ha hecho famoso en la comunidad, esto me ayudó a ganar incluso las campañas políticas que acaban de concluir”.

Coproduciendo una línea de tiempo del cambio ambiental

En una parte adicional del proyecto, el equipo de Kanyiginya involucró a más de 100 personas mayores (la mayoría de entre 70 y 80 años) para construir una imagen de cómo cambió el paisaje local en los últimos 60 años. Las personas que podían moverse se reunieron para participar en talleres de mapeo. Los miembros mayores o con menor movilidad de la comunidad recibieron visitas domiciliarias.

“Invitar a los miembros mayores de la comunidad a compartir sus experiencias de paisajes del pasado, tanto sociales como físicos, y cómo han cambiado a lo largo de sus vidas, es un proceso poderoso tanto para el narrador como para el oyente”.

La información socioeconómica e histórica ancló los recuerdos de los participantes a períodos específicos. Por ejemplo, se les pidió que describieran qué caminos, humedales, animales o peligros naturales existían durante el gobierno del presidente Idi Amin, quien gobernó Uganda entre 1971 y 1979. Surgieron narrativas comunes de diferentes períodos y se corroboraron con fotos históricas y una serie de imágenes de satélite. El ejercicio reforzó los hallazgos de que el riesgo de peligro aumenta con los cambios en el uso de la tierra, como el cultivo de laderas, el abandono de las prácticas de barbecho y la sustitución de especies de árboles naturales por especies exóticas.

“La conmemoración de eventos peligrosos pasados ​​es muy importante en la reducción del riesgo de desastres”, dijo Anna Hicks del Servicio Geológico Británico, que investiga metodologías científicas comunitarias y de colaboración colectiva. “Invitar a los miembros mayores de la comunidad a compartir sus experiencias de paisajes del pasado, tanto sociales como físicos, y cómo han cambiado a lo largo de sus vidas, es un proceso poderoso tanto para el narrador como para el oyente”.

Hacer que los datos sean más confiables

El trabajo de Kigezi es parte de un programa más amplio en Uganda que estableció previamente una red de geo-observador en las cercanas montañas Rwenzori en 2017. Un análisis reciente de la red Rwenzori encontró que los datos del geo-observador son más precisos que los datos satelitales para deslizamientos de tierra e inundaciones, con menos falsos positivos.

Sin embargo, los errores humanos se infiltran en los datos. Los geo-observador a veces confunden humedales naturales con regiones inundadas o ingresan fechas incorrectas, y sus fotos no siempre revelan el peligro en sí. Para reducir estos errores, los talleres anuales de actualización abordan problemas comunes.

Se ha proporcionado financiación para que el proyecto Kigezi se ejecute hasta finales de 2023, y será seguido por un proyecto relacionado de 10 años que cubrirá un área más amplia. Jonathan Paul, un geocientífico de Royal Holloway, Universidad de Londres, cree que la clave para el éxito a largo plazo en proyectos de ciencia comunitaria y colaborativa es integrar la recopilación de datos en las rutinas diarias de las personas, “por ejemplo, usando las redes sociales o WhatsApp, en lugar de de una aplicación completamente nueva que puede no ser muy fácil de usar”, dijo.

—James Dacey (@JamesDacey), Escritora de ciencia

This translation by Sandra Desentis Peña (@DesentisSandra) and edited by Anthony Ramírez-Salazar (@Anthnyy) was made possible by a partnership with Planeteando. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando.

Text © 2022. The authors. CC BY-NC-ND 3.0
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