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La Contaminación del Aire Puede Empeorar la Tasa de Mortalidad por COVID-19

Científicos descubren que condados altamente contaminados en los Estados Unidos tendrán una tasa de mortalidad por COVID19 4.5 veces más grande que aquellos condados similares.

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This is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.

Mientras en los Estados Unidos de América luchan para contener la epidemia de coronavirus, científicos han hallado que la contaminación del aire está empeorando las cosas. En un estudio enviado para publicación, investigadores de la Universidad de Harvard hallaron que un aumento incluso pequeño en la exposición prolongada a PM2.5 (o partículas con un diámetro de 2.5 micras o menor), puede traer un gran incremento en la tasa de mortalidad por COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

Calidad del Aire en Tiempos de Crisis

Con más de 460, 000 casos en los Estados Unidos, las muertes relacionadas con el coronavirus se acercan a 20, 000 y podrían alcanzar 60, 400 a inicios de agosto, de acuerdo con las predicciones del Instituto para Mediciones y Evaluación de Salud, basado en Seattle. Aunque los mecanismos de la COVID-19 siguen siendo investigados, la Organización mundial de la salud (OMS) ha reportado que uno de cada siete pacientes desarrolla dificultad para respirar y otras complicaciones severas.

Por otra parte, las partículas PM2.5 han sido asociadas a problemas de salud tales como muerte prematura, ataques cardiacos, asma, e irritación de las vías respiratorias. Sin embargo, en marzo, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) dijo que relajaría la aplicación de las medidas contra la contaminación del aire, y permitiría que plantas de energía y fábricas, entre otras entidades, omitieran pruebas de emisiones contaminantes.

Desde hace mucho tiempo los científicos han sabido de los efectos de la contaminación del aire en la salud pública. Por ejemplo, se cree que un evento severo de smog en Londres causó alrededor de 12, 000 muertes en 1952. Cuatro años después, la Ley para el aire limpio entró en efecto en el Reino Unido, prohibiendo la quema de combustibles contaminantes en áreas designadas, abriendo camino para legislaciones similares en otros países.

Los investigadores de la escuela T.H. Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard, notaron que muchas condiciones conocidas por contribuir a peores desenlaces de la COVID-19 son causadas por exposiciones prolongadas a las partículas PM2.5. Al buscar posibles conexiones, utilizaron una plataforma de datos de salud ambiental que ya habían desarrollado y que contiene información socioeconómica, demográfica y de partículas 2.5. Posteriormente agregaron a la mezcla información sobre los desenlaces asociados con la COVID-19.

Analizaron datos de 3, 080 condados en los Estados Unidos de América, ajustando los datos relacionados con tamaño de la población, número de pruebas aplicadas, estado del tiempo, obesidad, número de fumadores, tiempo promedio de exposición a partículas 2.5PM entre los años 2000 y 2006, y observaron las muertes relacionadas con la COVID-19. Estos datos consideran el 90% de las muertes confirmadas por COVID-19 en los Estados Unidos hasta el 4 de abril de 2020. En el estudio, que ha sido enviado a la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra, los investigadores determinaron que un incremento de tan solo un microgramo por metro cúbico de PM2.5 se puede asociar con un incremento de 15% en la tasa de mortalidad por la COVID-19.

“Hallamos que la gente que vive en los condados que han tenido altos niveles de contaminación del aire en los Estados Unidos de América durante los últimos 15 a 20 años tienen una tasa de mortalidad sustancialmente más grande”, mencionó la coautora del estudio, Rachel C. Nethery, quien es profesora de bioestadística en la Universidad de Harvard. “Basándonos en nuestros hallazgos, esperamos que un condado con niveles PM2.5 de 15 microgramos por metro cúbico (alta contaminación) tenga una tasa de mortalidad por COVID-19 4.5 veces mayor que un condado con niveles PM2.5 de 5 microgramos por metro cúbico (baja contaminación), asumiendo que los condados son similares excepto por los niveles de contaminación.

Relajar Medidas Es la Opción Incorrecta

Los resultados del estudio (el primer estudio nacional de su clase en los Estados Unidos de América) no sorprenden si se consideran hallazgos epidemiológicos de la polución del aire para enfermedades como el síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés), pero el efecto de las partículas PM2.5 en la tasa de mortalidad podría ser dramático, dijo Zhanghua Chen (epidemióloga ambiental de la Universidad del Sur de California, quien no participó en el estudio):

“Aunque los hallazgos se basaron en el desarrollo actual de la epidemia y no podemos descartar que existan factores de confusión que no han sido tomados en cuenta, las conclusiones de este artículo muestran claramente que debemos hacer todo lo posible para mejorar la calidad del aire para reducir el número de muertes por desastres como la COVID-19,” dijo Chen. “Las acciones tomadas por la EPA de relajar las reglas relacionadas a las emisiones de contaminantes desde plantas de energía y fábricas, entre otros, son una decisión obviamente incorrecta y podría resulta en mayor incidencia y muertes relacionadas a la COVID-19.”

Nethery mencionó que muchas personas han preguntado cómo podrían limitar los impactos nocivos de la contaminación durante la epidemia. Su equipo planea examinar los efectos que la exposición de corto plazo a la contaminación tiene en el desarrollo de la COVID-19, así como las relaciones de la enfermedad con factores como la raza y la pobreza.

—Tim Hornyak (@robotopia), escritor de ciencias

This translation was made possible by a partnership with Planeteando. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando. Traducción de Argel Ramírez Reyes y edición de Alejandra Ramírez de los Santos.

Citation: Hornyak, T. (2020), Air pollution can worsen the death rate from COVID-19, Eos, 101, https://doi.org/10.1029/2020EO142660. Published on 28 April 2020.
Text © 2020. The authors. CC BY-NC-ND 3.0
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