This is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.
La comunidad de seguridad nacional de los Estados Unidos, que comprende agencias encargadas de la defensa del país y la recolección de inteligencia, necesita ciencia confiable y actual para guiar la toma de decisiones con respecto al cambio climático, la transición a la energía limpia, los recursos hídricos y otros problemas complejos.
Por ejemplo, el cambio climático afecta la estabilidad de varios estados naciones. La disminución del volumen y extensión del hielo marino en el Ártico está provocando cambios en los patrones de navegación globales. Localizar nuevos depósitos de minerales de tierras raras es crítico para impulsar a la próxima generación de vehículos eléctricos y aviones civiles y militares. Y las operaciones militares requieren acceso a agua potable, lo que exige comprender los cambios en los recursos de agua fresca.
Sin embargo, las comunidades de ciencias de la tierra que estudian estos problemas no se comunican rutinariamente con la comunidad de seguridad nacional; en lugar, con mucha frecuencia diseminan sus investigaciones de forma improvisada. Es decir, publican su trabajo en revistas comerciales, científicas y académicas y esperan que sea reconocido y utilizado en la creación de políticas. Desafortunadamente, este es un enfoque ineficiente para compartir conocimientos y a menudo resulta en que la comunidad de seguridad nacional pase por alto esas investigaciones relevantes. Por otro lado, la comunidad de seguridad nacional colecta datos que pueden ser útiles para—pero no son compartidos rutinariamente con—los geocientíficos.
Se necesita un compromiso más directo y sostenido entre estas comunidades para sintetizar y simplificar la ciencia y comunicar a no-científicos en la comunidad de seguridad nacional. Un primer paso hacia el fomento de este compromiso es concientizar sobre las continuas y duraderas intersecciones entre problemas de seguridad nacional y las geociencias en ambas comunidades. Más allá de eso, adoptar un proceso intercomunitario para reunir a geocientíficos y especialistas en seguridad nacional para compartir necesidades, conocimientos y datos nos ayudará a abordar los problemas complejos que enfrentan los Estados Unidos y el planeta.
Ciencia y seguridad
“Las conexiones históricas entre las comunidades de seguridad nacional y geociencias en los Estados Unidos son profundas, incluso a medida que las concepciones de seguridad nacional han cambiado con el tiempo”.
Las conexiones históricas entre las comunidades de seguridad nacional y geociencias en los Estados Unidos son profundas, incluso a medida que las concepciones de seguridad nacional han cambiado con el tiempo. La Oficina Meteorológica de los Estados Unidos (ahora el Servicio Meteorológico Nacional) comenzó en el Cuerpo de Señales del Ejército en 1870, vigilando a trabajadores en huelga y americanos nativos desplazados, así como tormentas, antes de convertirse en una agencia civil en 1891 [Fleming, 2000]. Desde la década de 1940, la Sección de Proyectos Especiales de la oficina (ahora Laboratorio de Recursos Aéreos de la NOAA) sigue proveyendo análisis meteorológicos relevantes para aplicaciones modernas como la seguridad nuclear.
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) dirigió su Programa de Geología Militar (ahora llamado Estudios Geológicos Especiales) durante la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y otros conflictos. La agencia proporcionó mapas e informes que cubrían temas como tipo de rocas, suelos, recursos hídricos y formas de relieve para ayudar a informar sobre la movilidad entre países y la construcción de infraestructura [Leith y Matzko, 1998].
En la comunidad académica, los JASONS son un grupo asesor científico independiente creado durante la Guerra Fría en 1960 para abordar preguntas sensibles de defensa. El grupo está supervisado por la Federación de Científicos Estadounidenses y administrado por la Corporación MITRE. De manera similar, otros centros de investigación y desarrollo financiados por el gobierno federal han proporcionado y continúan a dar apoyo en temas de seguridad nacional en alineación con sus patrocinadores gubernamentales.
En 1992, la Agencia de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) creó el Grupo de Trabajo Ambiental (GTA) para revisar los sistemas, datos, y archivos clasificados por su valor para ayudar a comprender el cambio climático global y otros problemas ambientales importantes [Baker and Zall, 2020]. En 1993, el GTA, rebautizado como MEDEA, se convirtió en una asociación entre la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos y 70 científicos académicos y civiles federales. Esta asociación se enfocó en aplicar tecnologías de última generación para estudiar cómo el cambio ambiental global afecta los procesos oceánicos, la dinámica del hielo y la nieve, los procesos atmosféricos, el uso de la tierra y la cobertura terrestre, y los procesos geológicos [Baker y Zall, 2020].
Treinta años después, estos estudios de MEDEA, ahora titulados Programa Fiduciario Global (PFG) están supervisados por el USGS y la interagencia Comité de Aplicaciones Civiles (CAC). La CAC cierra la brecha entre científicos civiles federales, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, y socios de la comunidad de inteligencia con respeto a la información y datos geoespaciales. Alberga numerosos grupos de trabajo y comunidades de interés centradas en temas que van desde la geodesia, hasta incendios forestales, volcanes, y también apoya programas de monitoreo operativos exitosos asociados con estos temas.
“La necesidad de informar la creación de políticas de seguridad nacional con conocimiento científico sólido es más importante ahora que nunca”.
El PFG continúa monitoreando cientos de ubicaciones críticas de la superficie terrestre, llamadas sitios fiduciales, para documentar el cambio ambiental. Por ejemplo, imágenes de alta resolución de un sitio fiducial, la Isla East Timbalier, Louisiana, fueron combinadas con imágenes históricas de principios de 1950 para documentar la erosión a largo plazo y la desaparición de la isla en 2021 [Fisher et al., 2023]. Los datos de 100 otros sitios fiduciales están disponibles para el público para uso irrestricto en investigación, divulgación, y educación en el Portal de Acceso a Datos de la Biblioteca Global de Fiduciales del USGS.
A medio del cambio ambiental global, la necesidad de informar la creación de políticas de seguridad nacional con conocimiento científico sólido es más importante ahora que nunca. A continuación, destacamos tres ejemplos en los cuales las comunidades de seguridad nacional y geociencias podrían participar mejor entre sí para abordar las prioridades principales.
Persiguiendo la seguridad hídrica
La seguridad hídrica comprende una amplia gama de preocupaciones y necesidades relacionadas con la disponibilidad, accesibilidad y seguridad del agua. El suministro confiable de agua es fundamental para el consumo doméstico y la salud del ecosistema, así como para usos que moldean la economía, como el resfriamento en la generación de energía, la manufactura, la agricultura, y la minería.

Informes recientes reconocen la importancia e implicaciones de la seguridad del agua a nivel doméstico y global. Estos informes incluyen aquellos escritos de la perspectiva de seguridad nacional de los Estados Unidos [Agencia de Inteligencia de Defensa, 2012; DOD, 2019], así como reportes de las Naciones Unidas [Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, y la Cultura, 2019] y la Agencia de Desarrollo Internacional [2022]. Estos reportes enfatizan la necesidad de enfoques integrales para abordar los desafíos del agua y garantizar el bienestar de comunidades, economías y ecosistemas.
Los estudios hidrológicos y ambientales localizados desempeñan roles para entender la salud y dynamics de sistemas de agua específicos. Mientras tanto, tecnologías innovadoras como la inteligencia artificial (IA) y los datos geoespaciales cada vez más abundantes, diversos y de alta resolución ofrecen nuevas oportunidades para integrar múltiples fuentes de datos y emplear técnicas de modelado avanzadas.
Con estas herramientas, los investigadores pueden mejorar la relevancia de los hallazgos locales y extender su aplicabilidad a contextos regionales y globales. Por ejemplo, la ubicaciones precisas de eventos de deslizamientos de la tierra provocados por lluvias, independientemente de tamaño, impacto o ubicación, se están aprovechando para el pronóstico que se encuentra en el Modelo de Evaluación Global de Riesgos de Deslizamientos de Tierra de la NASA [Stanley et al., 2021].
La habilidad de escalar modelos para aplicarlos en regiones donde hay datos de campo limitados o para ampliarlos a escalas de sistemas más amplias es particularmente valiosa para informar las necesidades de seguridad nacional con respeto al agua. Los funcionarios a menudo enfrentan el desafío de tomar decisiones críticas con información limitada, por lo que incluso los modelos aproximados con limitaciones pueden ser útiles y proporcionar información valiosa que ayude a guiar las decisiones y políticas relacionadas con la gestión de los recursos hídricos.
Mineria sostenible para energía limpia
La minería desempeña un rol vital en la sociedad, proporcionando los recursos naturales esenciales para fabricar todo tipo de productos y tecnologías que usamos a diario. Como dicen “Si no fue cultivado, fue minado”. Con la transición hacia un futuro energético bajo en carbono, la demanda doméstica y global de minerales como el cobre, cobalto, litio, y las tierras raras están aumentado significativamente para uso en tecnologías que incluyen vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y baterías.

Sin embargo, las cadenas de suministro de muchos de los minerales críticos para esta transición son vulnerables, a menudo debido a tensiones geopolíticas o inestabilidades en las regiones donde se obtienen los materiales. Por ejemplo, entre 15%-20% de minerales globales provienen de la minería artesanal y a pequeña escala (MAPE) [Fritz et al., 2017], y los ingresos de la MAPE pueden rivalizar o superar a los de la minería a gran escala en muchos países.
“Encontrar suministros alternativos económicamente viables de recursos naturales y establecer cadenas de suministro globales sostenibles con supervisión ambiental y humanitaria son cruciales para mitigar el comercio ilícito”.
La MAPE involucra individuos o grupos de mineros que usan herramientas simples y a menudo operan en circunstancias inseguras, no reguladas o ilegales. Más de 40 millones de personas en todo el mundo participan directamente en la MAPE, en gran medida como un medio de subsistencia impulsado por la pobreza [Fritz et al., 2017]. Más personas dependen o se ven afectadas indirectamente por la MAPE a través de varias actividades económicas, como transporte de minerales, la preparación de alimentos y la fabricación ligera. Estas actividades económicas también incluyen operaciones ilegales como la prostitucion y tráfico de personas y narcóticos que a menudo están atados a financiamiento ilegal de sitios mineros por parte de organizaciones criminales.
La naturaleza de la MAPE y el hecho que las operaciones a veces están ubicadas en áreas más allá del control del gobierno crean desafíos para su regulación. Estas características también crean oportunidades para que organizaciones criminales transnacionales, organizaciones extremistas violentas y contratistas militares privados exploten el comercio informal de minerales (y a sus trabajadores) para financiar o evadir sanciones económicas. Encontrar suministros alternativos económicamente viables de recursos naturales y establecer cadenas de suministro globales sostenibles con supervisión ambiental y humanitaria son cruciales para mitigar el comercio ilícito.
La comunidad geocientífica puede contribuir trabajando para identificar recursos y desarrollar tecnologías para extender y reciclar minerales de manera económica mientras se minimizan los impactos, especialmente en regiones sensibles como áreas costeras cambiantes y el Ártico. El CAC puede servir como puente para ayudar a conectar a los socios relevantes.
El cambiante Ártico
El Ártico es la región geográfica en la Tierra con los cambios más rápidos – con temperaturas promedio aumentando más rápido que el resto del mundo [Rantanen et al., 2022] – y sirve como indicador de cambio ambiental en otros lugares. Es crucial comprender los cambios en el Ártico y sus implicaciones para la seguridad nacional. Desde que los Estados Unidos se convirtió en nación Árctica en el 1867 con la compra de Alaska, científicos académicos y civiles federales han estudiado extensamente la biología, ecología, geología, glaciología, meteorología y etnografía del Ártico para comprender los recursos y características únicas de las regiones árticas y subárticas de Alaska.
La actividad militar alrededor de las Islas Aleutianas durante la Segunda Guerra Mundial añadió dimensiones de seguridad nacional y ambiental a la investigación ártica, lo que provocó investigaciones sobre la dinámica del permafrost, el comportamiento del hielo marino, y la operación en condiciones árticas extremas. La ley de Investigación y Política Ártica de 1984 estableció una política y plan nacional para la investigación científica en el Ártico que abarca “recursos y materiales naturales, ciencias físicas, biológicas y de salud, y ciencias sociales y de comportamiento”. Y el Comité Interinstitucional de Política de Investigación Ártica, presidido por la Fundación Nacional de Ciencias y creado por la legislación de 1984, desempeña un papel central en coordinar los esfuerzos de investigaciones de científicos académicos y más de una docena de agencias federales que conducen estudios Árticos.
En el escenario geopolítico, El Departamento de Estado de los Estados Unidos supervisa las interacciones del país con el Consejo Ártico intergovernamental, que fue establecido en 1996. El consejo promueve la cooperación y coordinación entre los ocho estados árticos, los pueblos indígenas y otros habitantes del Ártico en temas comunes – en particular, temas de desarrollo sostenible y protección ambiental.

“La comunidad de geociencias ha hecho contribuciones críticas para ayudar a entender las consecuencias del cambio climático en el Ártico para el desarrollo de recursos y otras preocupaciones de seguridad y protección”.
El PFG se ha enfocado en estudiar la dinámica del hielo marino del Ártico [Molnia y Wilson, 2023], la degradación del permafrost y el comportamiento de los glaciares desde el final de la Pequeña Edad de Hielo. Mientras tanto, la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos y el DOD priorizan la conciencia del dominio ártico, que involucra seguridad de navegación, operaciones de busqueda y rescata, respuesta a desastres y preocupaciones de seguridad nacional que surgen de reclamaciones de recursos competentes que son recientemente accesibles debido al cambio climático.
La comunidad de geociencias ha hecho contribuciones críticas para ayudar a entender las consecuencias del cambio climático en el Ártico para el desarrollo de recursos y otras preocupaciones de seguridad y protección. Estas contribuciones incluyen la realización de estudios para ayudar a los interesados en la región a monitorear y responder a la contaminación marina y terrestre, mapear rutas de transporte seguras, conservas especias de vida silvestre y plantas, y responder a emergencias.
Construyendo puentes
Los encargados de crear políticas dependen de la investigación revisada por pares para informar sus decisiones en temas de seguridad del agua, cadenas de suministro de minerales, el Ártico y más. Sin embargo, a menudo batallan para incorporar eficazmente los hallazgos científicos debido a su conocimiento limitado del dominio para aplicar conceptos técnicos a las escalas espaciales y temporales necesarias para la política que interseca las geociencias.
La comunidad académica suele enfocar su investigación en áreas donde la colecta de datos y el trabajo de campo son más factibles y para los cuales los fondos estén fácilmente disponibles. Sin embargo, trabajar únicamente en esas áreas puede resultar en escasez de datos y puntos ciegos geográficos en otros lugares. Tales puntos ciegos podrian dar lugar a vulnerabilidades de seguridad nacional derivadas de la falta de conciencia del dominio y podrian aumentar la probabilidad de eventos “cisne negro” (es decir, eventos que no se predicen utilizando el conocimiento existente).
“Necesitamos construir puentes para facilitar colaboración significativa entre la comunidad científica, las agencias de seguridad nacional, y los formuladores de política”.
Necesitamos construir puentes para facilitar colaboración significativa entre la comunidad científica, las agencias de seguridad nacional, y los formuladores de política. Al mejorar la comunicación, valorar la investigación de calidad y considerar las necesidades tanto de los tomadores de decisiones como de los científicos, es posible garantizar que la mejor ciencia disponible, y más necesaria, sea accesible y se utilice para mejorar la seguridad nacional.
El siguiente paso difícil es determinar cómo construir los puentes necesarios. Parte de esta dificultad surge debido a los desafíos para la colaboración intercomunitaria. Por ejemplo, la tradicional apertura de los investigadores académicos estadounidenses para relacionarse con contrapartes extranjeros, ya sea a través de universidades o agencias patrocinadas por el estado, puede generar preocupación en la comunidad de seguridad nacional. Existen riesgos de seguridad (como exposición, filtraciones o robo de información sensible o patentada, así como espionaje comercial o industrial) cuando los científicos están desarrollando y proporcionando tecnología, métodos y datos a colaboradores en naciones cuyos gobiernos no comparten las mismas opiniones sobre propiedad intelectual o límites geopolíticos que el gobierno de los Estados Unidos.
Por otro lado, los académicos estadounidenses están preocupados por colaborar directamente con la comunidad de seguridad nacional. Tales colaboraciones pueden limitar el acceso y la cooperación para la investigación realizada fuera de los Estados Unidos. Históricamente, las agencias de seguridad nacional han utilizado el acceso a autorizaciones de seguridad y el permiso para viajar al extranjero para restringir cómo los científicos académicos han hablado públicamente sobre política y asuntos internacionales [Wang, 2000]. Y para los científicos que tienen familiares y amigos en el extranjero, puede haber preocupaciones reales por su seguridad.
Los fondos para la colaboración en investigación intercomunitaria también es un desafío, ya que pocos programas están diseñados para proporcionar becas de investigación a instituciones científicas, académicas, o civiles que apunten a las necesidades de la comunidad de seguridad nacional. Aquellos que existen generalmente limitan la participación a ciudadanos estadounidenses o instituciones basadas en los Estados Unidos.
Afortunadamente, existen esfuerzos que pueden proveer modelos para superar desafíos y crear una comunicación bidireccional significativa. El Grupo de Trabajo de Seguridad Ambiental de la Comunidad de Inteligencia (ICESWG, por sus siglas en inglés), patrocinado por el CAC, la Universidad Nacional de Inteligencia y el Grupo de Futuros Estratégicos del Consejo Nacional de Inteligencia, podría servir como modelo. ICESWG promueve la provisión y coordinación de inteligencia e información relacionada con la seguridad ambiental entre las comunidades de inteligencia, gobierno civil y academia. Por ejemplo, ICESWG patrocinó una sesión de la Unión en la Reunión de otoño 2022 de la AGU para crear conciencia en la comunidad geocientífica sobre como temas como el cambio climático y la seguridad del agua son relevantes para los intereses de seguridad nacional.
La membresía de ICESWG está limitada a personal autorizado del gobierno, militar y contratista. En contraste, el Consejo Asesor de Seguridad Climática tiene la habilidad de interactuar de manera más directa con la comunidad geocientífica a través de sus miembros de ciencia civil federal y sería un buen paso hacia fomentar una mayor colaboración intercomunitaria.
Otra solución podría ser instituir una serie continua de talleres en los que los interesados en la seguridad nacional compartan con los geocientíficos las necesidades de datos e información que provienen de los políticos. En contacto cercano y regular, las diferentes comunidades podrían aprender a hablar el idioma del otro y comunicarse efectivamente y discutir posibles soluciones de investigación para satisfacer estas necesidades. El resultado puede ser un diálogo sostenido, intencional, y valioso para reemplazar el antiguo enfoque improvisado.
Reconocimientos
Las opiniones expresadas por los autores no reflejan las opiniones de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, pero sí representan las opiniones del Servicios Geológico de los Estados Unidos de América.
Referencias
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Fritz, M., et al. (2017), Global Trends in Artisanal and Small-Scale Mining (ASM): A Review of Key Numbers and Issues, Int. Inst. for Sustainable Dev., Winnipeg, Manit., Canada, www.iisd.org/system/files/publications/igf-asm-global-trends.pdf.
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Molnia, B. F., and E. M. Wilson (2023), Documenting Arctic sea ice dynamics with Global Fiducials Program imagery, U.S. Geol. Surv. Open File Rep., 2023-1008, https://doi.org/10.3133/ofr20231008.
Rantanen, M., et al. (2022), The Arctic has warmed nearly four times faster than the globe since 1979, Commun. Earth Environ., 3, 168, https://doi.org/10.1038/s43247-022-00498-3.
Stanley, T. A., et al. (2021), Data-driven landslide nowcasting at the global scale, Front. Earth Sci., 9, 640043, https://doi.org/10.3389/feart.2021.640043.
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Wang, J. (2000), American Science in an Age of Anxiety: Scientists, Anticommunism, and the Cold War, Chapel Hill: University of North Carolina Press.
Datos de autores
Peter Chirico y Bruce Molnia, U.S. Geological Survey, Reston, Va.; Anthony Nguy-Robertson ([email protected]), National Geospatial-Intelligence Agency, St. Louis, Mo.; y Dan Opstal, U.S. Geological Survey, Reston, Va.
This translation by Jarely Mendez was made possible by a partnership with Planeteando y GeoLatinas. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando y GeoLatinas.